Antiguos instrumentos de tortura
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Antiguos instrumentos de tortura

Lo perversa que puede llegar a ser la mente humana para idear tanta crueldad, hacia  el mismo ser humano, saquen ustedes sus propias conclusiones.

Antiguos instrumentos de tortura. Viendo esta exposición uno se da cuentas, de lo Maquiavelo y cruel que pude llegar a ser el ser humano. Para crear instrumentos de tortura como los que podemos ver, solo son unos cuantos de todos  los expuestos en esta exposición.

 

La Garrucha. 

(de garrucha, polea) es una modalidad de tortura que consistía en atar las manos del condenado a la espalda, y tras esto, izarlo lentamente mediante una polea, normalmente situada en el techo. Luego se le dejaba caer con violencia, pero sin que llegara a tocar el suelo.

La maniobra solía significar la dislocación de las extremidades superiores del condenado. Si el peso del cuerpo no fuera suficiente se podía añadir, colgándolo de los pies, un peso adicional.

Fue uno de los tres procedimientos de tortura más empleados por la Inquisición española junto con el «tormento del agua» y el «potro». El tormento de la garrucha consistía en colgar al reo del techo con una polea por medio de una cuerda atada a las muñecas y con pesos atados a los tobillos, ir izándolo lentamente y soltar de repente.

La Jaula de madera.

El efecto que se pretendía con este tipo de jaula tiene que ver con la exposición pública, la humillación, la vergüenza, el miedo y la muerte.

Las jaulas se construían de manera que la cabeza tuviera el menor movimiento posible, pero el resto del cuerpo podía, con alguna dificulta, pasar a través de los agujeros.

Como las jaulas se colgaban a considerable altura, la idea de salir de ellas se desvanecía de tremenda caída.

 

La cuna de Judas.

Conocida en Francia como “la vigilia” el objetivo de este instrumento no es el producir la muerte ni graves daños físicos, si no arruinar el estado de ánimo del interrogado. Mediante un complicado sistema de cuerdas dispuesta por el techo y con la ayuda de un cinturón metálico sujeto a la cintura.

El reo es colocado de manera que la punta de la pirámide este justo a la altura del ano, la vagina o el coxis. Según la voluntad del verdugo la presión sobre la zona aumenta o disminuye, a la que se suma el hecho de que si el reo se relaja la penetración de la punta es aun mayor, lo que impide descansar.

El efecto físico es relativamente mucho menor que el psicológico en este caso.

Rueda de despedazar.

 

Usada en crímenes muy graves.

El reo desnudo era colocado en el suelo, y con la propia rueda o mazas se fracturaban una, a una todas las articulaciones y huesos de las extremidades, incluidos la cadera y los hombros.

Después se ataba el reo a la rueda en posición imposible izándola sobre un poste.

Se le daba comida y bebida hasta que las aves y su propia  naturaleza acababan con su vida. Uno de los espectáculos favoritos de la plebe, al juzgar por la cantidad de grabados que se conservan, en los que se ve al publico expectante. fue muy utilizada en Alemania y Francia hasta el siglo XIII.

 

El garrote.

El mecanismo del «garrote», en su forma más evolucionada, consistía en un collar de hierro atravesado por un tornillo acabado en una bola que, al girarlo, causaba a la víctima la rotura del cuello.

La muerte del reo se producía por la dislocación de la apófisis odontoides de la vértebra axis sobre el atlas en la columna cervical.

 

Silla de interrogatorio.

La multitud de pinchos más de mil, la convirtió en un utensilio esencial en la sala de tortura, para infundir miedo. El interrogado se sentaba desnudo, el dolor infligido podía aumentar si se golpeaba o se apretaban las diversas partes del cuerpo contra los pinchos.

A veces el asiento era de hierro, de manera que permitiera el calentamiento por debajo con un brasero o con antorchas.

 

La doncella de hierro.

Con forma de sarcófago antromorfo con dos puertas, y con clavos en su interior que penetraban al cerrarlas en el cuerpo de la víctima, la primera ejecución con este método se remonta al 14 de agosto de 1515 cuando un falsificador de monedas fue introducido. Relato espeluznante de Gustav Freytag: «Las puntas afiladísimas le penetraban en los brazos, en las piernas, en la barriga y en el pecho, y en la vejiga y en la raíz del miembro, y en los ojos y en los hombros y en las nalgas, pero no tanto como para matarlo, y así permaneció haciendo un gran griterío y lamento durante dos días, después de los cuales murió».

 

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Foto Luis Lucena Ariza

Abraham Pineda Morales

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